5 ideas para divertirte con tus hijos

El juego favorece el desarrollo social, emocional y neuropsicológico de los niños. Jugar con carritos, con balones o con videojuegos nos proporciona grandes momentos de entretenimiento ¿qué sucede cuando no tenemos nada a la mano?

La psicóloga social Susan K. Perry propone crear “diversión instantánea”: Mantenerse ocupado en una actividad creativa cuando una espera se hace inevitable. Inventar historias, observar detalles del entorno o a las personas, o adivinar lo que otra persona está pensando pueden ser algunas formas de entretenimiento.

La próxima vez que lleves a tu hijo de viaje o a un consultorio haz la prueba. En vez de decirle “estate quieto”, pon en práctica alguna de las siguientes opciones:

    1. Elaboren juntos una historia inspirada en lo que hay en la estancia: un reloj de péndulo, un florero o un cuadro en la pared pueden ser inspiración suficiente para dar rienda suelta a la imaginación. No se limiten en las posibilidades de fantasía.
    2. Jueguen a adivinar las historias o los pensamientos de otras personas. Puedes detonar su capacidad de observación y su imaginación, haciéndole preguntas como ¿qué crees que está pensando la señora de en frente? ¿a qué crees que se dedique? ¿a dónde crees que pueda ir después de aquí?
    3. Propón a tu hijo que adivine la palabra que estás pensando, haciéndote preguntas que se puedan responder con “sí” o “no”. Puedes ayudarle estableciendo una categoría. Por ejemplo. Si la categoría es “animal” él puede hacer preguntas como: ¿vive en la selva? ¿puede volar? ¿se puede tener como mascota?. Después, él puede pensar en una palabra para que tú adivines.
    4. Proponle hacer un ejercicio de imaginación a partir de una pregunta como la siguiente: ¿qué pasaría si de repente desaparecieran todos los aparatos electrónicos del mundo? ¿A qué jugarían los niños? ¿Cómo trabajarían los adultos?
    5. Jueguen a encontrar canciones que contengan una palabra concreta, por ejemplo, la palabra “sol”. Una vez que se les ocurra una canción, pueden cantar un fragmento juntos y después pensar en otra palabra para encontrar una canción diferente.

Estas son sólo algunas ideas, el límite está en tu imaginación y la de tus hijos. Incluso el ejercicio de crear nuevos juegos, o variantes de los que ya existen puede ser estimulante y lo ideal es que cada vez más la iniciativa sea de él, porque de esta manera la diversión instantánea no se acabará cuando esté sólo.

Enseña a tus hijos a divertirse con la simplicidad con la que lo hacías tú cuando eras niño y dar rienda suelta a su imaginación.
¡Los resultados pueden sorprenderte!

Puedes encontrar muchas más ideas en el libro “Piensa rápido” de Susan K. Perry. Editorial Selector.

 

Maira Gutiérrez Moreno
Licenciada en Pedagogía y Maestra en Neuropsicología por la Universidad Panamericana. Especialista en innovación educativa. Ha capacitado y asesorado a docentes, psicólogos y padres de familia en procesos relacionados con el desarrollo personal y el aprendizaje.
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