Entre más pronto sepas sobre el control inhibitorio será mejor para tu niño

El control inhibitorio o inhibición es la capacidad para detener la conducta o los pensamientos en el momento apropiado. Forma parte de las funciones ejecutivas, que son un grupo de habilidades neurológicas que involucran el control mental y el autocontrol.

La falta de control inhibitorio da origen a la impulsividad, que es la dificultad para controlar impulsos y responder de manera apropiada a los estímulos del entorno.

Las personas impulsivas tienen problemas a la hora de esperar, es decir se les dificulta tolerar retrasos que van desde una simple fila, hasta una actividad o una plática compleja.

La impulsividad nos hace incapaces de pensar antes de actuar y medir las consecuencias de los propios actos. Una persona impulsiva responde a los estímulos de manera prácticamente inmediata.

Tipos de Impulsividad

Impulsividad Conductual: Se asocia con la atracción excesiva hacia la recompensa inmediata, y se considera como la incapacidad de controlar las acciones físicas.

Impulsividad Cognitiva: Este tipo de impulsividad se asocia con problemas de las funciones ejecutivas, propicia una conducta desorganizada y la mala administración del tiempo, lo que trae como consecuencia entender mal alguna situación o intención de los demás, así como una mala toma de decisiones.

¿Cómo afecta la impulsividad en la vida diaria?

Los niños a los que les cuesta inhibir los impulsos responden sin reflexionar, buscan recompensas inmediatas o tienen dificultades para proponerse objetivos a largo plazo.

  • La capacidad para separar las emociones de la información
  • La habilidad  para crear una conciencia de pasado y futuro
  • El desarrollo del habla internalizada y del autocontrol
  • La capacidad de análisis y síntesis de la información o la vivencia.

¿Cómo se desarrolla el control inhibitorio?

El control inhibitorio se va desarrollando con la edad, por lo que es esperable que los niños más pequeños sean más impulsivos que los mayores. Si bien no existe una medida de impulsividad “normal”, se puede identificar que un niño tiene dificultades de control inhibitorio al compararlo con sus pares (niños de la misma edad).

En el momento en que los padres comienzan a enseñar a sus hijos reglas de cómo deben comportarse en actividades de la vida diaria, es cuando los niños comienzan a cumplir estas peticiones y es así como a través de acciones básicas como el no tocar ciertas cosas, guardar juguetes o pertenencias, esperar la hora de jugar e identificar la hora de hacer tarea, es así como se van desarrollando las habilidades de autocontrol.

Control Inhibitorio

En esta etapa, los niños comienzan a organizar mejor su conducta, de manera que recuerden estas reglas, para después hacerlas propias y así cumplirlas, lo que influirá a nivel familiar, individual, social y educativo.

¿Por qué la inhibición está relacionada con el control y la planificación?

  1. Detiene la realización de una acción
  2. Evita procesar información irrelevante
  3. Elige las acciones más adecuadas en un cierto momento o contexto según convenga
  4. Ayuda a cambiar de actividad o iniciar una actividad nueva después de un pausa.

La capacidad de controlar los pensamientos y comportamientos también se relaciona con la capacidad de centrar la atención.

¿Cómo saber si mi niño tiene un buen control inhibitorio?

Un buen control inhibitorio se nota cuando los niños son capaces de mantener la atención en una actividad sin distraerse, por ejemplo cuando se participa en una canción grupal, una obra de teatro o se construye con bloques.

Cuando un niño tiene un comportamiento de inhibición este suele permanecer quieto, vigilante, mientras que evalúa la nueva situación y sus recursos antes de actuar.

La comprensión del entorno donde los niños se encuentran está relacionado con la capacidad de inhibir impulsos, de tal modo que a los niños le resulta más fácil comprender una tarea, decidirse antes de actuar, visualizar la opción más adecuada para llevar a cabo la tarea o actividad y medir las consecuencias de sus actos.

Cuando se tiene un buen control inhibitorio los niños pueden realizar tareas mentales que requieren procesar información de distintas fuentes, por ejemplo: seleccionar entre varias alternativas la mejor opción. De igual manera inhiben respuestas impulsivas y como resultado los niños analizan y seleccionan la mejor respuesta posible.

Los niños de 3 o 4 años comúnmente hablan durante el juego consigo mismos. Esta es una forma de autocontrol de los pensamientos y la conducta, este fenómeno es fundamental en el desarrollo humano.  

Los niños comúnmente hablan con sí mismos en situaciones que representan un reto, ya que esto les ayuda a guiar sus acciones y procesos cognitivos

Por ejemplo, un niño jugando con un rompecabezas puede susurrar para sí mismo algo así como “¿Dónde están las esquinas?”, mientras que busca una pieza o “Esta no encaja aquí” cuando trata de encajar una pieza en el tablero”.  

El uso del lenguaje para controlar los propios pensamientos y comportamientos refleja la aparición y desarrollo de funciones psicológicas superiores.

Al igual que la atención, la impulsividad puede estar asociada al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), condición de origen neurobiológico que debe ser diagnosticada por un médico especialista (psiquiatra o neurólogo).

¿Cómo mejorar el control inhibitorio en los niños?

  • Explicar las reglas a los niños, hacerles entender la importancia de frenar sus conductas impulsivas para no hacerse daño, no hacer daño a otros, mantener el orden, llevarse bien con otras personas, etc.
  • Para favorecer el autocontrol en los niños, se les debe permitir hablar y moverse en situaciones en las que sea conveniente, como en parques o a la hora de jugar en casa, por otra parte si la situación no es apropiada se debe controlar la conducta del niño, por ejemplo, si se encuentra en una fila del banco, y debe permanecer en un solo lugar por un tiempo prolongado, como consecuencia se ayuda a que el niño comprenda mejor su entorno y cómo debe relacionarse dentro de él.
  • Animar la buena conducta de los niños con pequeñas recompensas sociales como palabras o gestos. Procurando que la recompensa sea a corto plazo.
  • Enseñar al niño a controlar sus impulsos hablándose a sí mismo en silencio, de manera que pueda automotivarse o darse indicaciones.
  • Poner en práctica juegos como “congelados” o “Simón dice” de modo que se promueva la inhibición verbal o de movimiento.

Implementación en el salón de clases

  • Mantener las normas escritas y/o en dibujo en un lugar visible. El observar las reglas permite tenerlas presentes y seguirlas siempre que sea necesario.
  • Utilizar señales visuales para solicitar silencio, que permanezca sentado, entre otras conductas que implican inhibición. Estas señales deben acordarse antes entre profesores y alumnos, ya sea de manera grupal o en específico con algún estudiante con dificultades de control inhibitorio.

 

Referencias:

Cooper-Kahn, Joyce y Dietzel Laurie C (2015). Tarde, perdido e impreparado. Una guía para orientar a los padres a ayudar a sus hijos en sus funciones ejecutivas. México: Proyectodah.

Flores, Julio César (2014) Desarrollo de funciones ejecutivas, de la niñez a la juventud. Anales de Psicología. Vol. 30. No. 2. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-97282014000200009

Garijo, Raquel (2015) Relación entre teoría de la mente, control inhibitorio y rendimiento académico en Educación Infantil. Facultad de Letras y de la Educación. Universidad de la Rioja. Disponible en: https://biblioteca.unirioja.es/tfe_e/TFE001129.pdf

Guillén, Jesús (2016) Funciones ejecutivas en el aula: una nueva educación es posible. Escuela con cerebro. Disponible en: https://escuelaconcerebro.wordpress.com/tag/control-inhibitorio/

Proyectodah (2015) Aspectos internalizados y externalizados del TDAH. Unidad 2.1. Características del TDAH. Diplomado en detección y atención oportuna del TDAH

Quintero, Correas y Quintero (2009) Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) a lo largo de la vida. 3ª ed. España: Elsevier Masson.

Sastre-Riba (2006) Condiciones tempranas para el desarrollo del aprendizaje: el papel de las funciones ejecutivas. Revista de neurología. No. 42 (Supl 2). S. 143-151.

Whitebread David y Marisol Basilio (Ene-Abr, 2012) Emergencia y desarrollo temprano de la autorregulación en niños preescolares. Revista Curriculum y Formación del Profesorado. Disponible en: https://www.ugr.es/~recfpro/rev161ART2.pdf

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