¿Cómo educar a los hijos para ser felices?

Todo padre con vocación quiere que sus hijos sean felices, sin embargo, no todo padre sabe cómo promover la felicidad a través de sus hábitos de crianza.

Conceder mucha libertad o establecer límites rígidos, exigir demasiado o muy poco, sobreproteger o desatender son errores frecuentes y de gran impacto a largo plazo. En gran medida, nuestro éxito en la vida lo determinan las experiencias de nuestra niñez.


¿Cómo podemos educar niños felices? Aquí te dejamos algunos consejos:

  1. Sé un buen ejemplo

Para tu hijo, tú siempre serás la referencia más cercana, desde pequeño él siempre te está observando y consciente o inconscientemente está aprendiendo a ser como tú. No se trata sólo de cómo interactúas con él, sino también de cómo actúas con otras personas y con las situaciones.

Si eres paciente en el tráfico o en la caja del supermercado, si eres amable y tolerante con otras personas, si te tratas bien a ti mismo y te ríes de tus errores, él aprenderá que todo ocurre a su tiempo, que otras personas merecen su respeto y que él mismo es digno de consideración.

Por supuesto, ningún padre es perfecto, pero tu hijo nota y aprecia tus esfuerzos por ser cada día una mejor persona y eso es parte de lo que debe aprender de ti.

  1. Enséñale a esforzarse

Cuando tú haces cosas por tu hijo que él puede hacer por sí mismo, como recoger los juguetes con los que jugó toda la tarde o tender su cama todas las mañanas, puedes estar perdiendo valiosas oportunidades para enseñarle a ser responsable y a resolver sus propias necesidades.

No se trata de dejarlo hacer todo solo, mucho menos de sobre exigirle, pero sí de desarrollar habilidades, promover hábitos positivos y permitirle descubrir, poco a poco, en los pequeños quehaceres y retos cotidianos, todo aquello de lo que es capaz.

  1. Sé asertivo

La asertividad es el estilo de crianza que consiste en ser firme y flexible al mismo tiempo. Todo niño necesita límites, los límites nos encauzan y nos dan seguridad, pero también, todo niño necesita empatía y comprensión.

Si estableces una regla, asegúrate de que ésta sea sensata, de que haya una consecuencia si se rompe y que la consecuencia sea lógica y proporcional a la falla cometida.

Por ejemplo: Si la regla es no ver televisión después de cierta hora y tu hijo incumple la regla, la consecuencia lógica puede ser mantener apagada la televisión al día siguiente. No sería lógico dejar a tu hijo sin cenar por haber visto la televisión y sería desproporcionado dejarlo una semana sin verla.

No olvides, sin embargo, el tema de la flexibilidad. Cuando tu hijo incumpla una regla, averigua por qué la incumplió, podría suceder que un día tu hijo haya prendido la televisión a medianoche porque escuchó ruidos y sintió miedo, en un caso como este, tu hijo necesita mucho más de tu comprensión que de la consecuencia.

  1. Enseña a tu hijo el “yo puedo”

Desarrollar la autoestima es fundamental para criar niños felices.

El amor por uno mismo se basa en gran medida en nuestro sentido de control de las situaciones, en sentirnos capaces y valiosos, por lo tanto, es importante enseñar a los niños que pueden hacer muchas cosas, animarlos a intentar, transmitirles confianza, validar sus esfuerzos y apoyarlos hasta que logren lo que se propongan.

  1. Regálale tiempo y experiencias a tu lado

Lo que tu hijo valora más que ninguna otra cosa es tu tiempo. Jugar contigo, contarte sus aventuras, dar un paseo y saber que cuenta con tu apoyo cuando ha tenido un mal día son experiencias irremplazables.

Como padre tienes muchas responsabilidades, pero no debes olvidar que la principal de ella es, precisamente, ser padre. Dice un dicho popular que tu trabajo no cuidará de ti cuanto estés enfermo, pues bien, tu hijo si lo hará si le enseñas que las personas son más importantes que las cosas y que la familia está para apoyarte y hacerte sentir seguro.

  1. Sé feliz

Como dijimos desde el inicio, tú eres el referente y modelo de tu hijo y aunque no te des cuenta, él se interesa en tu bienestar. Nada angustia más a un niño que darse cuenta de que sus padres sufren y nada alimenta más su espíritu que saber que son felices.

Sabemos que la felicidad no es un producto que se puede comprar en la tienda, pero también sabemos que se construye con las pequeñas experiencias de todos los días. Que tú seas feliz, o que te esfuerces activamente por serlo, es uno de los mejores regalos que puedes hacer a tus hijos. La felicidad se contagia, se comparte y en el seno de la familia también se aprende.

Maira Gutiérrez Moreno

Licenciada en Pedagogía y Maestra en Neuropsicología por la Universidad Panamericana. Especialista en innovación educativa. Ha capacitado y asesorado a docentes, psicólogos y padres de familia en procesos relacionados con el desarrollo personal y el aprendizaje.

Share

Leave a reply