¿Por qué promover la mentalidad de crecimiento en los niños?

Todos hemos observado alguna vez a un niño tratando de superar un reto: ya sea completar una actividad escolar, vencer el miedo a hablar con otros niños o avanzar en un videojuego.

También hemos notado que ante el mismo tipo de reto, diferentes niños reaccionan de distintas maneras: algunos de ellos abandonan aún antes de haberlo intentado, otros lo intentan un par de veces pero se frustran con facilidad, y otros más perseveran hasta que logran un resultado. ¿A qué se debe esta diferente forma de proceder ante el reto?

Hay muchos factores involucrados en esta diversidad de comportamientos, tales como personalidad, contexto sociocultural y estilo de crianza de los padres. Entre estos y otros tantos factores, destaca lo que la psicóloga Carol Dweck denomina “mentalidad de crecimiento” en contraposición con lo que ella llama “mentalidad fija”.

La mentalidad de crecimiento es la consciencia personal de que las habilidades y los talentos se pueden desarrollar.

Un niño con mentalidad de crecimiento actúa bajo la creencia de que aunque falle en el primer intento, si lo sigue intentando lo logrará en algún momento. También cree, consciente o inconscientemente, que un error no es un fracaso y que equivocarse una vez no implica que no tenga la capacidad para acertar sino, simplemente, que aún no está preparado para tener éxito en esa tarea o actividad y que debe seguir esforzándose.

Al contrario, la mentalidad fija consiste en creer que la capacidad está predeterminada y que es independiente del esfuerzo. Un niño con mentalidad fija se sentirá mal si comete un error porque lo vivirá como un fracaso y como una falta de valor personal.


De acuerdo con las investigaciones de Dweck, la mentalidad de crecimiento es un gran predictor del éxito futuro de los niños.

Algunas acciones sencillas que te recomendamos para empezar a promover la mentalidad de crecimiento en los niños son las siguientes:

  1. Reconoce el proceso, no el resultado:

Imagina que un niño se acerca a ti para mostrarte la medalla de primer lugar que obtuvo en una competencia escolar. Piensa por un momento antes de seguir leyendo ¿qué le dirías?

Probablemente la respuesta que pensaste es parecida a alguna de estas: ¡Eres un campeón! ¡Qué niño tan brillante eres! o ¡Eres el mejor!

Cualquiera de estas respuestas será satisfactoria para el niño, pero ninguna promueve la mentalidad de crecimiento porque todas ellas se enfocan en un resultado permanente. Si el niño piensa que ya es un campeón, no sentirá la necesidad de esforzarse para mejorar, o bien, se esforzará con la única finalidad de cubrir tus expectativas.

Para promover el esfuerzo y la automotivación por el logro, tu retroalimentación debe enfocarse en el proceso más que en el resultado. Algunas respuestas de este estilo son las siguiente: ¡Felicidades, sigue esforzándote! ¡Te preparaste muy bien para la competencia, estoy orgulloso de tu logro!

La diferencia es sutil, pero significativa y prepara al niño para un futuro en el que tendrá que enfrentarse a todo tipo de retos entre los cuales algunos lo motivarán y otros no. La mentalidad de crecimiento le ayudará a seguirlo intentando si eso es lo que quiere o lo que necesita.

  1. Ofrécele retroalimentación y elogios sinceros:

Si el mismo niño te muestra una medalla de tercer lugar y tu le respondes con “eres un campeón” el niño puede pensar, o bien, que eso es suficiente y no vale la pena esforzarse por lograr más, o bien, que no crees que pueda lograr más. En cualquiera de los dos casos, el resultado más probable es que el niño no se sentirá motivado a esforzarse más la próxima vez.

Si el niño no alcanzó la máxima expectativa, es muy válido decirle que lo hizo bien, sin dejar de lado el hecho de que, si se sigue esforzando, lo podrá hacer cada vez mejor.

  1. Enséñale a ver el error como una oportunidad de mejorar:

Así como se puede desarrollar una mentalidad fija de éxito (soy un campeón), también se puede desarrollar una mentalidad fija de fracaso (no lo logré, no sirvo para nada), este es el mayor riesgo de no promover una mentalidad de crecimiento. Para evitar esto, es importante transmitirle al niño, de todas las maneras posibles, que el error es válido, es normal y que no significa que él no es bueno o que no puede ser exitoso, simplemente significa que debe esforzarse un poco más.

Para ahondar en el tema, te recomendamos este video TED, en el que la misma Carol Dweck, explica como lograr esto utilizando lo que ella llama, el poder del “todavía”.

 

Fuentes de consulta:

Dweck C. (2014) El poder de creer que se puede mejorar. TEDxNorrkoping. Disponible en:https://www.ted.com/talks/carol_dweck_the_power_of_believing_that_you_can_improve?language=es

Mindset Works (2017) Decades of Scientific Research that Started a Growth Mindset Revolution. Disponible en: https://www.mindsetworks.com/science/

Maira Gutiérrez Moreno
Licenciada en Pedagogía y Maestra en Neuropsicología por la Universidad Panamericana. Especialista en innovación educativa. Ha capacitado y asesorado a docentes, psicólogos y padres de familia en procesos relacionados con el desarrollo personal y el aprendizaje.
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