¿Se puede acercar a los niños a la tecnología de manera positiva?

“Papá, ¿puedo ver la tele?” Esta sugestiva pregunta es el título de un libro de la doctora Graciela Peyrú, presidenta de la Fundación para la salud mental en Argentina. En este libro escrito en 1993, la autora discute las posibilidades educativas del recurso tecnológico que en aquella época estaba más al alcance de los niños y adolescentes: la televisión.

Una de sus conclusiones es que la televisión no es en sí misma buena ni perjudicial, pero que usada de la manera correcta tiene un gran potencial como recurso educativo y de desarrollo de habilidades en los niños.
A lo largo de los capítulos del libro, deja muy claro que la cantidad y la calidad de los contenidos que los niños ven en la televisión, así como la calidad de la experiencia misma está a cargo de los padres, y que es preferible educar la experiencia televisiva de los niños que prohibirla.

Veinticinco años más tarde, los argumentos y recomendaciones de la autora siguen vigentes y ahora son aplicables a una innumerable variedad de recursos tecnológicos al alcance de los más jóvenes: celulares, tabletas, consolas de videojuego y computadoras son actualmente el medio de comunicación y entretenimiento preferidos por los niños.

En un mundo hiperconectado, prohibir el uso de la tecnología a los niños puede no ser factible y tampoco es necesariamente una buena idea, pues tarde o temprano, la tecnología formará parte sus vidas y ocupará en ella un papel central. Por ello, es recomendable permitirles el acceso de manera controlada y enseñarles a aprovechar su potencial educativo.

Algunas recomendaciones para acercar a tus hijos a la tecnología, de manera positiva y controlada son las siguientes:

1. Implementa rutinas diarias para tus hijos, dentro de las cuáles el uso de la tecnología sea sólo una actividad, con un horario determinado y un tiempo limitado, igual que el resto de sus actividades cotidianas. El uso de la tecnología debería limitarse como máximo a una o dos horas al día.

2. Incentiva también otras actividades tales como: juegos, artes, deportes y conversaciones. En la medida de lo posible, comparte estas actividades con tus hijos. Incluso cuando no hay ningún recurso disponible para el entretenimiento se pueden encontrar muchas formas de divertirse. Puedes leer algunas ideas para ello en nuestro 5 ideas para divertirte con tus hijos.

3. Mantente al pendiente de lo que hacen con la tecnología y particularmente en internet. Con esto no nos referimos a que vigiles cada uno de sus movimientos, pero sí a que observes sus conductas, cuánto tiempo pasan conectados, qué programas usan y con qué tipo de personas interactúan. Pregúntales sobre ello, invítalos a que te cuenten y que te muestren. Hazlo con curiosidad y sin presión. Esta también es una forma de mantenerte cerca de ellos.

4. Enséñales a elegir lo positivo. Con tantas opciones para jugar y entretenerse en la red, tus hijos pueden confundirse. Si consideras que sus elecciones no son las más adecuadas, platica con ellos y explícales claramente por qué. Busca y ofréceles alternativas más convenientes, asegúrate de revisarlas con cuidado y trata de que sean lo más acordes con sus intereses que sea posible. Si es necesario, busca la asesoría de otros padres o de especialistas.

5. Enséñales a detectar y minimizar los riesgos de seguridad y privacidad de su información en la red. Explícales claramente qué tipo de información no deben compartir, ni siquiera con personas que consideren sus amigos. Si tienes dudas con respecto a este tema busca asesoría, es muy importante que estés informado.

6. No uses la tecnología como una forma de evitar o calmar berrinches. Si le entregas una tableta a tu hijo cada vez que irrumpe en llantos o se encuentra muy inquieto, lo único que conseguirás es que aprenda a hacer berriche siempre que quiera jugar su videojuego favorito. A fin de cuentas ¡funciona! No caigas en esta dinámica.

7. Evita el uso de los dispositivos electrónicos por las noches. Múltiples estudios han comprobado que la emisión de luz azul de las pantallas de los dispositivos altera los ciclos de sueño, por eso es particularmente importante que al menos una hora antes de irse a dormir, todos los dispositivos estén apagados.

8. Establece reglas claras y se congruente. Si le dices a tu hijo que no puede tener ningún dispositivo electrónico en la mesa a la hora de la comida, no tengas el tuyo a la mano. Si le indicas que no puede ver programas de televisión o jugar videojuegos con contenido violento, tampoco lo hagas tú, y menos a la vista de él.

Esta última recomendación es la más importante, recuerda que como padre tú eres el ejemplo y que los buenos hábitos empiezan por ti.

A cualquier edad, el uso responsable y mesurado de la tecnología es importante, así que antes que otra cosa, ocúpate de que tu propia relación con la tecnología sea saludable y consciente, así podrás guiar mejor a tus hijos y, en el futuro, tanto ellos como tú lo agradecerán.

Maira Gutiérrez Moreno
Licenciada en Pedagogía y Maestra en Neuropsicología por la Universidad Panamericana. Especialista en innovación educativa. Ha capacitado y asesorado a docentes, psicólogos y padres de familia en procesos relacionados con el desarrollo personal y el aprendizaje.
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