Tarea ¿buena o mala para el aprendizaje?

Mira esta imagen:

¿Qué es lo que ves?

¡Por supuesto! Un niño haciendo la tarea.

Una imagen muy cotidiana en la que podemos ver reflejados a nuestros hijos, estudiantes e incluso a nosotros mismos, cuando éramos más jóvenes.

La tarea escolar es un elemento muy profundamente arraigado en nuestra concepción de lo que implica ir a la escuela y aprender; esto ocurre no sólo en México, sino alrededor de todo el mundo. Sin embargo, existe la tendencia actual a cambiar el enfoque de las tareas en muchos casos, y a reducirlas o eliminarlas por completo en otras tantas.

Harris Cooper, director del Programa de Educación de la Universidad de Duke en Estados Unidos condujo hace varios años una revisión de diversas investigaciones sobre la tarea. Algunas de sus conclusiones más relevantes fueron las siguientes:

  • En todos los niveles educativos las actividades de práctica en casa mejoran las puntuaciones de los estudiantes en las evaluaciones de clase.
  • Los beneficios de la tarea son reducidos a nivel primaria y se incrementan a partir de la secundaria.
  • Si la tarea es demasiada o resulta muy complicada para los estudiantes, su impacto se vuelve negativo.

Más allá de las conclusiones del estudio, existe un amplio debate en relación con la conveniencia o no de la tarea para el aprendizaje.

Los defensores de la tarea argumentan que promueve el aprendizaje independiente y la responsabilidad de los estudiantes. Una pequeña cantidad de tarea puede ayudar a los estudiantes más jóvenes a desarrollar hábitos. También les brinda a los padres la oportunidad de ver lo que está pasando en la escuela y les permite expresr actitudes positivas hacia el logro de sus hijos.

Los oponentes de la tarea consideran que ésta puede provocar aburrimiento y que limita el tiempo que lo niños dedican a otras actividades a través de las cuales pueden desarrollar habilidades para la vida.

En otras investigaciones sobre el impacto de la tarea en la salud también se ha concluido que demasiada tarea ocasiona niveles de estrés elevados, deprivación y problemas de salud en general, originados por la presión tener que cumplir con la tarea.

En algunas escuelas y en algunos modelos educativos alrededor del mundo, se ha adoptado la política de eliminar las tareas para que los niños tengan más tiempo para jugar, socializar y descansar. En Finlandia, uno de los sistemas educativos más avanzados del mundo, no hay tareas.

Antes de sacar conclusiones apresuradas sobre si la tarea es buena o mala, es importante hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Cuánto tiempo les tomará a los estudiantes hacer la tarea?

Tradicionalmente, se considera que dejar 10 minutos de tarea por nivel educativo a partir de primaria es adecuado. La investigación de Cooper respalda esta suposición. En secundaria se puede dejar hasta hora y media de tarea y en preparatoria hasta dos horas sin que se reduzcan los beneficios.

  • ¿De qué tipo de tarea estamos hablando?

No es lo mismo hacer planas o llenar páginas de un libro, que escribir una historia, ver un video o salir a la calle a entrevistar a los vecinos. Mientras más interesante sea la tarea, mayores son sus beneficios potenciales. Por supuesto, la tarea no siempre puede ser divertida, algunas veces implicará esfuerzo y concentración, pero lo que sí es importante es que sea significativa para el aprendizaje que se pretende lograr.

  • ¿Qué papel deben jugar los padres en el desarrollo de la tarea?

Los padres deben animar a sus hijos a hacer la tarea y estar al pendiente de que la hagan, pero no deben presionarlos demasiado. Una lucha entre padres e hijos por la tarea puede ser desgastante e improductiva. Ejerciendo demasiada presión lo único que los padres lograrán es que sus hijos piensen que la tarea es un fastidio.

Tampoco el polo opuesto es adecuado, los padres no deben desentenderse de las tareas de sus hijos, ni ayudarles en exceso con ellas, mucho menos hacerlas por ellos, pues el mensaje que los hijos recibirán en tal caso es que la tarea no es importante, y más adelante serán otras responsabilidades las que dejen de asumir.

  • ¿Qué tan difìcil es la tarea?

La tarea puede ser provechosa si lleva al éxito sin demasiada dificultad. No se trata de agobiar al estudiante sino ayudarlo a consolidar aprendizajes y a desarrollar hábitos positivos.

Con todas estas consideraciones, quizás sea conveniente replantear la pregunta inicial.

Si tú eres profesor te invito a preguntarte si en tu contexto, dadas las características y necesidades de tus estudiantes es conveniente dejar tarea, y si decides que la respuesta es sí, entonces tendrás que hacerte otras preguntas tales como: ¿qué tipo de tarea es la más conveniente? ¿qué beneficios obtendrán tus estudiantes al dedicar un tiempo en la tarde a hacer la tarea?

Sea cual sea tu decisión, recuerda que la tarea no tiene porque ser un requisito por cumplir si puede ser más bien una vivencia de aprendizaje altamente motivadora.

 

Para saber más puedes consultar:

Cancino, Sissi (2016) Tarea ¿sí o no? UNOi. http://mx.unoi.com/2016/09/06/tarea-si-o-no/

Cooper, Harris (2006) Does Homework Improve Academic Achievement? Universidad de Duke. EE.UU. https://today.duke.edu/2006/09/homework_oped.html

 

 

 

 

Maira Gutiérrez Moreno

Licenciada en Pedagogía y Maestra en Neuropsicología por la Universidad Panamericana. Especialista en innovación educativa. Ha capacitado y asesorado a docentes, psicólogos y padres de familia en procesos relacionados con el desarrollo personal y el aprendizaje.

Share

Leave a reply