Validación emocional ¿Qué es y cómo ayuda a los niños?

“No llores” es la respuesta más común de un adulto cuando ve a un niño llorando. También son comunes expresiones como “no te preocupes” o “no pasa nada”.

Todas estas frases que, parecen muestras inocentes de apoyo, son en realidad expresiones invalidantes que enseñan a los niños a negar u ocultar lo que están sintiendo. Lo mismo ocurre con las actitudes de impaciencia o de burla ante las emociones.

Este tipo de situaciones tienen a la larga un impacto negativo en el desarrollo de la identidad personal y la autoestima; por ello es importante identificarlas y transformarlas en expresiones y acciones de validación emocional.

La validación parte del hecho de que todas las emociones son buenas y necesarias.

Validar significa aceptar que las expresiones emocionales tienen sentido y que, ante aquellas emociones que no nos gusta sentir porque nos producen malestar, lo adecuado no es negarlas sino gestionarlas.

¿Qué podemos hacer la próxima vez que veamos a un niño enojado o llorando en vez de invalidar su emoción con un ”no llores”?

Algunos consejos básicos son los siguientes:

  1. Concédele espacio para expresarse: Cuando veas a un niño llorando, simplemente déjalo llorar. Evita el impulso de frenar inmediatamente su llanto. Un abrazo puede ayudarlo a sentir tu apoyo, pero no lo ayudará percibir impaciencia o ansiedad por su llanto y mucho menos una expresión invalidante como “no llores” o “cálmate”.
  1. Enséñale a identificar y nombrar sus emociones: Los niños aprenden poco a poco a identificar las sensaciones corporales que se asocian con cada emoción y a ponerles nombre; cuando experimentan una emoción marcada podemos ayudarles describiendo lo que observamos. Por ejemplo: “Veo que estás llorando, supongo que te sientes triste por algo” o “Noto que estás apretando los puños, yo hago eso cuando me siento enojado”.
  1. Comunica la validez de la emoción: Hazle saber a los niños que sus emociones son válidas y que es entendible que se sientan así. Para ello puedes decir algo como “yo también estaría enojado si me hubieran arrebatado la pelota” o “es normal sentirnos preocupados cuando alguien que queremos está enfermo” .
  1. Ofrece compañía: Bazaga menciona que validar implica “recoger y respetar la experiencia emocional de otra persona” Para ello hay que estar realmente presentes. Si el niño quiere hablarnos de lo que siente, hay que escucharlo activamente sin emitir juicios.

Si no estamos seguros de qué es lo que él prefiere siempre podemos preguntar ¿Quieres que me quede aquí contigo en lo que te sientes mejor? ¿Quieres que te dé un abrazo? ¿Te gustaría platicar sobre lo que estás sintiendo?

Si él niño te pide que lo dejes sólo, dile que estarás disponible por si necesita algo o por si más tarde quiere hablar contigo y apártate. Respetar las decisiones del niño también es una forma de validarlo.

Por último, pero igual de importante que todo lo anterior: sé congruente, no invalides tus emociones frente a los niños, recuerda que el primer consejo para educar niños felices es ser un buen ejemplo, puedes leer más detalles sobre este tema en nuestro artículo ¿Cómo educar a los hijos para ser felices?.

 

Referencias:  

  • Bazaga, M. (2017) Validar emociones ¿de qué hablamos? Nexo psicología. Disponible en: http://www.nexopsicologia.com/articulos/validacion-emocional
  • Quintero, P. J. (2015). Validación emocional: ¿qué es y cómo practicarla? Psyciencia. Disponible en: https://www.psyciencia.com/validacion-emocional-que-es-y-como-practicarla/
Maira Gutiérrez Moreno
Licenciada en Pedagogía y Maestra en Neuropsicología por la Universidad Panamericana. Especialista en innovación educativa. Ha capacitado y asesorado a docentes, psicólogos y padres de familia en procesos relacionados con el desarrollo personal y el aprendizaje.
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