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¡Neuronas! ¿para qué sirven?: plasticidad cerebral

En México existe un dicho que dice ‘Cada cabeza es un mundo’ y aunque sea una frase que no tiene un propósito científico está en lo correcto. Cada cerebro funciona de forma especial, lo que nos hace ser únicos. Aunque compartimos una estructura básica que nos hace similares a otras personas.

El sistema nervioso está compuesto por neuronas, las células encargadas de recibir, procesar y transmitir información. Todas sus funciones las desarrollan por medio de señales eléctricas y químicas que se mandan entre ellas. Es decir, es la forma en que el cuerpo se comunica con sí mismo diciéndole lo que debe de hacer. Por eso, nada en nuestro cuerpo es casualidad, porque la actividad neuronal permite que respondamos a ciertos estímulos y situaciones de forma específica gracias a las redes neuronales.

Desde el embarazo, las neuronas comienzan a nacer para formar el cerebro, después en la neurogénesis las neuronas se reproducen. Y posteriormente se crean redes que emiten señales en el cuerpo. Por eso, cuando se requiere crear un proyecto, se relacionan muchas ideas, por lo que en el cerebro se activan pensamientos y experiencias almacenados para poder llegar a una solución. Esto se logra gracias a las redes neuronales que conectan unas neuronas con otras mediante sus ramificaciones.

A los 5 años se presenta un fenómeno natural llamado “poda neuronal”. Para entender mejor este concepto, podemos imaginarnos un árbol muy frondoso que necesita ser podado. Al reducir las ramas sobrantes, las que persisten recibirán más nutrientes y podrán fortalecerse mejor. Es un proceso básico que permite que las neuronas se comuniquen de forma más directa y rápida entre las redes.

Cuando nacemos, ya contamos con ciertas redes preestablecidas, pero conforme vamos creciendo, las redes se amplían y maduran cuando estamos expuestos a estímulos del ambiente. Estas redes nos permiten actuar de cierta forma, pero hay ocasiones en las que necesitamos aprender o actuar diferente, por lo que se debe crear una nueva red. Esto se logra gracias a la plasticidad cerebral.

 

La plasticidad cerebral

Es la capacidad del cerebro para moldearse a la demanda del ambiente, o ajustarse ante la presencia de un daño al cerebro. La demanda debe ser mayor para que el cerebro tenga la necesidad de crear algo nuevo.

En la infancia la plasticidad cerebral permite una gran flexibilidad en el cerebro de los niños, pues es en esa etapa cuando se produce una actividad sináptica muy intensa. Por eso, en esa edad el cerebro es más moldeable y por ello es mucho más fácil aprender cosas de niño que de adulto. Por lo que desarrollar sus habilidades cognitivas a esa edad es indispensable para un mejor desarrollo. Una forma de trabajar con ellas es Towi, que ha demostrado que con el uso constante es posible tener un mejor rendimiento en ciertas habilidades cognitivas.

Antes se pensaba que cuando existía daño en el cerebro adulto, éste era irreparable. Se afirmaba que nacíamos con un número determinado de neuronas y una vez que morían, ya no había marcha atrás. Lo cierto es que con los nuevos descubrimientos, conocemos que  las neuronas se pueden regenerar y construir nuevas sinapsis.

Las neuronas mandan información entre ellas, pero a la vez se busca que la unión entre ellas sea más rápida y más fuerte. Entre más usamos las conexiones que tengamos, más fuertes se harán, pero si dejamos de practicar ciertas habilidades que formaban las conexiones, éstas morirán. Por eso, es importante ejercitar constantemente nuestro cerebro porque la neuroplasticidad sugiere que las conexiones individuales en el cerebro están siempre recreándose, según como se usan.                  

¿Cómo mejorar la plasticidad cerebral?

Aunque la plasticidad cerebral es una actividad que desarrolla la mente humana, nosotros podemos ayudar a nuestro cerebro para que sea más efectiva la conectividad neuronal. Por eso, aquí te dejamos una serie de tips que te podrán ayudar:

  • Alimentarse adecuadamente:

➔ Comer chocolate obscuro regularmente puede mejorar la circulación sanguínea hacia el cerebro.

➔ Comer brócoli puede ayudar a la conectividad, porque es un alimento rico en nutrientes.

➔ Consumir alimentos ricos en vitamina C para ayudar a la mielinización. El té verde y la fruta también pueden ayudar por los antioxidantes que tienen.

➔ Evitar los alimentos con grasas saturadas, como la mantequilla o las cosas fritas porque pueden llegar a afectar la mielinización de las neuronas.

  • Practicar deportes regularmente: Existen investigaciones que afirman que la actividad física puede ayudar a fortalecer las conexiones neuronales.
  • Meditar: La relajación que se produce cuando meditamos ayuda a generar cambios en el cerebro reduciendo el estrés. Esto puede ayudar a mejorar y fortalecer las conexiones sinápticas.
  • Aprender un nuevo idioma.
  • Ejercitar la mente: Hacer ejercicios de memoria, atención y planeación como el Sudoku, que nos permite mantenernos activos.
  • Aprovechar la etapa infantil para el desarrollo de habilidades cognitivas a través de herramientas como Towi.

Aunque se ha estudiado por años, el funcionamiento de la mente continúa siendo un enigma, porque hay muchas cosas que aún desconocemos de ella. Sin embargo, gracias a los descubrimientos que se han tenido podemos comprender cada vez más que es lo que sucede allá arriba.

Referencias

  • Hernández, S. Mulas, F. Mattos, L. (2004). Plasticidad neuronal funcional. Revista Neurología, 38 (1), 58-68.
  •   Bergado, J.A. Almaguer, W. (2000). Mecanismos celulares de la neuroplasticidad. Revista Neurología, 31 (11), 1074-1095.2007
  • Zamarrón, D. Tárraga, L. Fernández, R. (2007). Plasticidad cognitiva en personas con EA que reciben programas de estimulación cognitiva. Psicothema, 20 (3), 432-437.
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